Medios de comunicación neoliberales, brazo de hierro del golpismo en Bolivia

Por Sdenka Saavedra Alfaro / ANNUR TV.- Sin lugar a dudas, para todos aquellos que niegan que en Bolivia hubo un Golpe de Estado en noviembre de 2019,  contra el primer Presidente Indígena en Bolivia, Evo Morales Ayma, el que fue acorralado, y obligado a renunciar al cargo, golpe que fue apoyado y orquestado por Estados Unidos, como lo corroboran varias investigaciones entre ellas  la CIDH, organismo que a través del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI-Bolivia), siguen encontrando más hallazgos, para no quedar impune,  tras confirmar que hubo más de 37 muertos, en las masacres de Senkata, Sacaba; manifestar que Bolivia no sólo recibió un golpe de estado militar, policial, cívico, eclesiástico, sino también mediático, la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos, es decir el apoyo, el activismo político de línea editorial de tendencia derechista, como los periódicos Página Siete y El Deber, y otros al golpe y al Gobierno de facto resultante.

Sólo tras realizar un pequeño análisis, después de los hechos ocurridos el pasado domingo 10 de noviembre de 2019, se puede comprobar cómo los medios de comunicación hegemónicos abordaron lo sucedido desde una posición de anuencia para los golpistas, utilizando su discurso manipulador y de censura mediática cuando se estaban llevando a cabo las matanzas a la población civil, todo un cerco mediático e informativo, acompañado de persecución, tortura, amenazas a los periodistas locales e internacionales como el caso Facundo Morales, o la muerte del periodista argentino Sebastián Moro, quien denunció el golpe de estado, además la expulsión de medios alternativos como Telesur, RT, HispanTV, y otros, y locales como el cierre de 53 radios comunitarias campesinas, toda esta guerra mediática en manos del régimen de facto de Añez para silenciar la voz del pueblo.

Al mismo tiempo, se puede evidenciar cómo el apoyo de los grandes medios hegemónicos, neoliberales a la administración golpista, que fueron cómplices de la situación al no calificar lo ocurrido como “golpe de estado”, en sus titulares cuando ya estaban siendo manejados por el gobierno de facto, pues mostraron en lugar de ello la “renuncia” de Evo Morales como un “triunfo del pueblo”; haciendo un esfuerzo denodado por abstraerse del contexto en que se daba la situación, sin ni siquiera mostrar las muertes suscitadas, y en este caso manifestar que no hubo ningún muerto por parte de los militares, ni policías, quienes tenían armas de todo calibre, siendo sólo las víctimas los civiles, en ese sentido de parte de quién se puso la prensa?, el poder de los poderosos?; de ahí también comprobar que la prensa siempre fue herramienta estratégica para ocultar, justificar y legitimar,  en el caso de Bolivia ocultar o negar un golpe de estado, justificar la intervención de las fuerzas armadas en la renuncia que fue obligada de un Presidente, y legitimar a las nuevas “autoproclamadas autoridades del país”, como lo señalan varios estudios, entre ellos los trabajos de Edward Bernays, que muestran la desinformación como herramienta política, un artificio de la comunicación, la propaganda, y como lo dijimos el uso de los  “Fake News”,  “Los falsos positivos”, o el “Lawfare” como armas y estrategias de destrucción masiva, utilizadas por el régimen de facto de Añez que utilizó durante y después del Golpe de Estado para desprestigiar y destruir la imagen del gobierno legítimo que duró 14 años de Evo Morales; pues como lo señala  Bernays “La propaganda es el brazo ejecutor del gobierno invisible”[1].

En ese mismo contexto, y a la par en vista de la censura y guerra mediática de los medios neoliberales, surgieron los medios alternativos en su lucha contra la visión del sistema hegemónico, aquellos que informaron al mundo lo que estaba pasando en esos momentos de las masacres, surgidos de la alternancia y la participación, en las redes sociales, foros, blogs, chats, y demás sitios web, además de medios que ayudaron y brindaron información verídica, tal como lo hace AnnurTv, Abna, “Liberación” y otros, entendiendo a la comunicación alternativa como aquella no autoritaria y la que surge de la necesidad de comunicar la realidad de la vida social, que es en esta condición histórica, donde lo “alternativo” se manifiesta como expresión del pueblo, como lo señala Mattelart, lo alternativo ha expresado la voluntad de “devolver el habla al pueblo”[2], promoviendo la justicia social, y en ese sentido tomando en cuenta el golpe de estado en Bolivia como hecho histórico, el papel de los medios de comunicación alternativos fueron y continúan siendo fundamentales como la voz de los pueblos que luchan contra las injerencias imperialistas, sionistas, neoliberales, medios eficaces para romper con el esquema autoritario, creando así un nuevo esquema democrático que promueve la comunicación participativa, horizontal, democrática, liberadora y popular, tal es así que se hace necesario cada vez más su fortalecimiento siendo voceros de los movimientos sociales de los pueblos, en la creación de leyes comunicacionales democráticas que los respalden, y este deberá ser uno de los principales objetivos del gobierno de Lucho Arce, en su recuperación de la democracia y a favor de la libertad de expresión de los medios alternativos, así como el respeto de la objetividad de aquellos que continúan mellando y manipulando la información como lo siguen haciendo los medios hegemónicos.

Sdenka Saavedra Alfaro (Escritora y periodista boliviana radicada en Medio Oriente, Irán)

[1] Bernays, Edward. (2010), “Propaganda” España: Melusina.

[2] Mattelart A. “El medio de comunicación de masas en la lucha de clases”, Instituto Cubano del Libro, La Habana, junio de 1971.

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