Festival de Cine de Mar del Plata: Con Evo presente, se estrenará: «Seremos millones»

Por Karina Michelleto / PAGINA 12/ Buenos Aires.- «Volveremos y seremos millones», prometió Evo Morales en medio de la noche de la historia de Bolivia, cuando la derecha tomó el poder con un golpe de Estado, y tanto él como su vicepresidente, Alvaro García Linera, tuvieron que exiliarse con sus vidas en riesgo. Un año exactamente más tarde, contra todos los pronósticos racionales y tal como se lo habían dictado sus sueños, el líder boliviano regresaba a su país, con el MAS nuevamente en el gobierno luego de elecciones democráticas. 

Seremos millones se llama la película que partió de la idea de contar ese regreso épico, pero que terminó siendo un impactante fresco de la historia de Bolivia, desde la invasión hasta la inédita etapa del gobierno de Morales, con sus cambios radicales. 

Concebida como una creación colectiva que suma a una gran cantidad de profesionales del mundo audiovisual, con dirección de Diego Briata y Santiago Vivacquamúsica original de León Gieco y Gustavo Santaolalla (con el rapeo de Miss Bolivia, ¡y hasta del propio Evo Morales!), la película es una producción de Grupo Octubre, junto a la brasileña Opera Mundi. Se presentará el próximo sábado 5 de noviembre en el Festival de Cine de Mar del Plata. Casualmente, o tal vez no, el mismo día en que se cumplirán 17 años del «No al Alca», del que participó Evo Morales (y cuyas imágenes aparecen en un tramo del film).

«Hoy están muy de moda las biopics, las historias de vida en el cine y las series, y de alguna manera esta película roza ese género. Pero no es una biopic, porque toda la historia de Evo está siempre contada en función de ese proceso político», advierten los directores en diálogo con Página/12. «No nos interesó buscar detalles de su vida personal, pero sí investigamos mucho en su formación política y sindical. Y ahí encontramos a un líder de ideas tan simples como potentes. En cada momento él encuentra un eje sobre el cual pararse, que interpela a la mayoría; es alguien que sabe leer el contexto y transmitir ideas. Termina siendo una película que habla de lo valioso de la unidad, de cuánto puede hacer un pueblo cuando aparece alguien que ordena esas ideas y marca un rumbo. De cómo se puede cambiar la historia», definen. 

«Los realizadores han hecho un proceso de trabajo muy largo, muy intenso y muy riguroso en la investigación. Estamos orgullosos y felices de que al fin llegue el momento del encuentro con el público, y en un marco tan prestigioso como el Festival de Mar del Plata», expresa Víctor Santa María, coordinador del grupo Octubre. «Es una película que narra de un modo muy impactante, y con una música maravillosa, la gesta del pueblo boliviano para recuperar la democracia», observa. 

La película suma material de archivo revelador, tanto del golpe y los dramáticos momentos de la partida de Evo y García Linera al exilio -en sí misma, toda una película real aparte en el aeropuerto de Chimoré-, como de los tiempos de juventud de Evo, su militancia sindical y su construcción política. Una bellísima fotografía, una música que contagia ritmo, imágenes de la épica caravana del regreso y entrevistas exclusivas, que los realizadores recuerdan con una emoción que llega a las lágrimas. 

Caravana y mucho más

Todo comenzó como la necesidad de filmar un momento que se preveía histórico: el regreso de Evo Morales a Bolivia, exactamente un año después de que fuera obligado por la dictadura de Jeanine Añez a partir al exilio. Aquella «caravana del reencuentro» terminó siendo, efectivamente, épica, desde que comenzó con Alberto Fernández despidiendo al líder boliviano en La Quiaca. Y a partir de allí, actos en distintas localidades -incluida Orinoca, el pequeño pueblo natal de Evo, y el Salar de Uyuni, para resaltar la importancia estratégica del litio-, más de 1000 kilómetros recorridos desde la puna a la selva y conmovedoras muestras de cariño del pueblo boliviano a lo largo de todo el trayecto. El final fue también histórico: un millón de personas reunidas en el aeropuerto de Chimoré, de donde Morales y Alvaro García Linera partieron con sus vidas en riesgo, con Luis Arce ya electo presidente por el MAS. Pero la película terminó contando eso, y mucho más. 

El exvicepresidente Alvaro García Linera.

«Teníamos la oportunidad de subir con Evo al Hércules que partió de El Palomar hasta Jujuy, nuestro relato comenzaba allí, con Alberto Fernández despidiéndolo, Evo cruzando la frontera de regreso, hasta en el gran acto de Chimoré. Iba a ser una suerte de road movie que contara ese viaje», cuenta Briata. «A medida que fuimos conociendo más la historia, empezamos a encontrar que toda la historia de Evo era épica y se parecía mucho más a las películas fantásticas de grandes héroes que salen de un pueblo y cambian la historia, que a un relato de cine político. Tanto Evo como Alvaro construyen todo el tiempo momentos simbólicos muy potentes, y nos nutrimos de eso en la película», suma Vivacqua.

«Cuando nos juntamos con Paulo Soria, el guionista, nos dimos cuenta de que siempre nos teníamos que remontar un poquito más atrás para contar cada cosa: el golpe, Evo presidente, Evo dirigente sindicalista… Como una semiosis ilimitada hacia el pasado. Finalmente nos dimos cuenta de que esa historia se remontaba al colonialismo y el extractivismo español. Así que empezamos a pensarlo desde ahí, como un relato con un antagonista que tenía mil rostros a lo largo de los años, pero que siempre era el mismo, y con las mismas intenciones», completa Briata. 

Todos los participantes de la película son, además de destacados profesionales en el cine, la fotografía, la producción y comunicación, militantes populares. Acompañaron a Evo y García Linera en su exilio argentino, participando de la campaña del MAS. Vivacqua es uno de los que viajó a Bolivia en este marco, y desatada la pandemia terminó quedándose medio año allí, regresando luego varias veces. La película es, de alguna manera, el resultado de este compromiso conjunto con el proceso de recuperación de la democracia en Bolivia; una profunda conexión entre el arte y la política. 

«Hay mucho amor, mucha convicción, y mucha generosidad de muchos compañeros que aportaron mucho, además de la gran producción de Grupo Octubre. Alianzas, las embajadas, los exiliados bolivianos en Argentina…», repasa la productora María Eugenia Ferrer. «Salimos a rodaje en el mes que recrudeció de manera radical la pandemia, salimos sin saber si podríamos volver. Si la caravana fue épica, también la producción y realización lo fueron«, sonríe.

«La película tiene una función pedagógica pero no pedagogizante, lo artístico está en primer plano», reflexiona Fernanda Ruiz, coordinadora de producción. «Y eso está sustentado en la sensibilidad de todo el equipo que hizo la película, y también en la perseverante investigación y lectura que hicieron fundamentelmante Santiago y Paulo Soria, por eso tiene esa arquitectura tan sólida», acota. Y destaca la dimensión colectiva  que se evidencia en la cantidad de nombres que aparecen en la ficha técnica. «No hubiera sido posible sin lo colectivo. Creo que en ese sentido brindamos homenaje al pueblo cuya historia relatamos, que no hubiera recuperado la democracia sin esa fuerza», concluye.  

Cuestión de liderazgo

Los cineastas reconstruyen pasajes del viaje, como cuando la caravana tuvo que desviarse por los cortes que la derecha boliviana había desplegado en la ruta trazada, y la camioneta de Evo, literalmente, se perdió. «En un momento el camino dejó de ser camino y se transformó en una huella. Luego dejó de ser una huella y se convirtió en un cauce de un río seco», recuerda Briata. Y junto a eso, dos cosas que lo impactaron. «La primera, es que a pesar de que estábamos perdidos y no seguíamos un camino oficial, la gente salía a recibir a Evo, se veían comunidades enteras a los costados del camino. Y era imposible comunicarse, porque ni siquiera había señal de celular. ¿Cómo sabían, cómo estaban ahí?», se pregunta. Una mujer campesina da una respuesta en la película: «Salimos porque todos salimos a recibir al hermano Evo. Salimos porque tenemos que salir». 

La otra impresión que se guarda ocurrió cuando en un momento de la huella la camioneta para, ya con poco combustible y habiendo caído en la cuenta de que tal vez estaban llegando a ningún lado. «Los conductores se bajaron a discutir qué hacer, y en ese momento de desconcierto aparece Evo y se pone a dibujar en el piso, con una piedra. Un mapa probablemente imaginario, porque no había ninguna referencia cartográfica. Todos se quedan mirando y él dice: estamos acá, y hay que ir acá, tomando por acá. Ahí se ordenó todo. Nunca voy a saber si ese mapa fue real, pero sí fue catalizador de esperanza en el momento de incertidumbre. Necesitábamos que un líder nos dijera qué hacer, y fue Evo, y nos convenció. Salimos, ¡y llegamos!», se ríe recordando la anécdota.  

«Hay algo que fuimos descubriendo en Evo en cada paso que dábamos para atrás en el recorrido histórico de la peli. Y es eso de ser constante en sus propuestas y coherente en su línea de pensamiento», reflexiona Ruiz. «Siempre íbamos encontrando una línea coherente que nos iba invitando a ver hasta dónde llegábamos en el proceso político de Boliva». 

El film retrata el impactante recibimiento del pueblo boliviano en el regreso de Evo.

Lo ancestral

Hay en la película, de diversas maneras, marcas que remiten a la cultura andina, a su dimensión mítica y ancestral. «Ya cuando llegamos a Jujuy se empezó a percibir una enorme gratitud con Evo. Pero cuando cruzamos a Villazón, y nos encontramos con ese recibimiento tremendo y carnavalesco, fue impactante, fue una explosión. Era lo ancestral puesto en acto: Evo pisó Bolivia y le hicieron una cura ancestral, en una carpita. Estaba reunido todo el pueblo de Villazón alrededor de una carpa, haciendo una ceremonia, sacándole a Evo todos sus fantasmas y sus males, para que pueda volver fortalecido. Para nosotros fue entender de un sopapo que el conocimiento ancestral tiene absolutamente todo que ver con el proceso político que Evo lideró», repasan.

Simple y extraordinario

El equipo de filmación volvió varias veces a Bolivia luego de aquella caravana, tanto para hacer entrevistas y filmar lugares y paisajes, como para realizar la investigación periodística que llevó meses de intenso trabajo y un despliegue particular. Ferrer recuerda la entrevista que le hicieron a Morales en su casa natal de Orinoca. «En esa casa de adobe, en el medio de la nada y del clima más hostil, lo teníamos a Evo, que fue especialmente porque se entusiasmó con el proyecto, contando que cuando era chico su familia decidió mudarse de ahí porque no tenían para comer, y ya como presidente nacionalizó los hidrocarburos. Fue caer en la cuenta de que estábamos realmente ante un hombre simple que hace cosas extraordinarias. Tomar contacto con esos orígenes fue muy revelador, y eso lo mostramos en la película». 

Cómo suena «Mama Coca», el tema que puso a rapear a Evo Morales

El clip de la potente canción de Gieco, Santaolalla y Miss Bolivia para la película «Seremos millones»

León Gieco y Miss Bolivia cuentan cómo hicieron el tema de la película sobre la vida de Evo Morales, producida por el Grupo Octubre, con dirección de Diego Briata y Santiago Vivacqua, que se estrenará en el Festival de Cine de Mar del Plata. 

Por Karina Micheletto.- «¡A Evo Morales lo pusimos a rapear, y hasta lo hicimos socio de Sadaic!» León Gieco se ríe pero lo que dice va en serio: fue sobre la letra de un poema del expresidente boliviano que el autor de «Carito» puso su música. Se sumaron luego los arreglos y la producción de Gustavo Santaolalla, y el rapeo de Miss Bolivia, que terminaron de redondear un tema hipnótico en su potencia, que viaja entre el folklore y el rap, el rock y pop, de fuerte contenido ancestral pero también super actual. «Mama Coca» es la canción que sobre el cierre de «Seremos millones», la película sobre Evo Morales producida por el Grupo Octubre que se estrenará en el Festival de Cine de Mar del Plata, abre un estallido de colores y ritmo. La sucesión de imágenes resulta un fresco de la cultura de Bolivia, del pasado y el presente de ese país, incluídos los momentos luminosos y dolorosos de esa historia. El resto de la música de la película también es de Gieco, con «Cuando los ángeles viajan», y temas instrumentales con ronroco de Santaolalla. 

Gieco califica ese final de «glorioso, feliz, epopéyico», resalta lo contagioso de su ritmo, el hecho comprobado de que «dan ganas de salir a bailar» al escucharla. Y cuenta en diálogo con Página/12 cómo fue el proceso de creación de la música original, el impacto que le produjo ver un avance de la película, la cercana relación que tiene con Evo Morales, para quien ha cantado más de una vez y quien ha ido a uno de sus conciertos «como un fan más». Y Miss Bolivia revela por qué resultó particularmente difícil para ella sumar su rapeo a esta canción que terminó teniendo «textura de raíz, fuerza del rap, el ángel de León y el fuego de Santaolalla». 

Procesos

«Todas las canciones tienen sus procesos, pero cuando una canción es para una película, tiene un proceso mayor», marca Gieco. «A mí me invitaron a ver un primer borrador, donde estaba bien planteada la idea general: un documental sobre el golpe que le hizo la derecha a Evo, con la ayuda de la derecha argentina y ecuatoriana, o sea de Macri, Bullrich y Lenin Moreno, mandando material bélico para la represión. Y también sobre la vida de Evo, sus comienzos, su gobierno, su exilio en México y Argentina, hasta lo que fue su regreso, cuando el MAS gana nuevamente las elecciones, una cosa muy épica. A mí eso que vi me impactó».  

León Gieco.

«Los musicalizadores eligieron música de Gustavo y mía, pero cuando la vi yo quise sumar una canción original para la película. Estando con ellos reunidos y pensando en qué canción hacer, recordé que habíamos hecho para el disco Desenchufado con Gurito (Luis Gurevich) un tema sobre una poesía del Che Guevara. Así que pregunté si así como el Che había hecho poesías, Evo tenía escrito algo. Me dijeron que sí, me lo mandaron y me di cuenta que sin grandes palabras, Evo lograba decir algo simple pero importante, y además con mucha onda. Me llamó la atención una que se llamaba «Mama Coca», por cómo sonaban las palabras. Pensé en un coro medio pop, que le de un ritmo al tema, y después empecé a improvisar una música que sea como un grito cantado, a modo de baguala o de copla, pero con ese fondo rítmico».

Gustavo Santaolalla.

«A esa base se sumó el técnico de grabación y también músico Tomás Vigo, que empezó a ponerle unas máquinas. Ahí quedo una canción folklórica pop rockera, y entonces Willy (Walter Piancioli) de Los Tipitos le metió unas guitarras, una especie de mandolín, y unos teclados. Y después necesitabamos un poco de sikuri y charangos, llamamos a César Castillo, un gran instrumentista que trabaja con Los Tipitos. Fue muy gracioso buscar un discurso de Evo en aymara y ponerlo en repetición, parecía que rapeaba. También rescatamos en aymara unos coritos de unos chicos que resultaron muy emotivos.

«Para mí fue un desafío y un honor que León me invite, y cuando vi lo enorme que era el proyecto… me pasó que me trabé», dice ahora entre risas María Paz Ferreyra, más conocida como Miss Bolivia. «León me había pasado varios poemas de Evo para tener de referencia. Y al principio me costó muchísimo, era como que sentía que no iba a estar a la altura. ¡Me destrabé cuando le conté a León que estaba trabada!», se sigue riendo. «El enseguida me desbarató la neurosis, me dijo, Paz, no somos más que un granito de arena para hacer de este mundo un mundo menos peor. Va a estar buenísimo el que aportes vos, el que sea tuyo», recuerda. 

María Paz Ferreyra, Miss Bolivia.

–¿Cómo se suman Santaolalla y Miss Bolivia?

–Pensé que Miss Bolivia tenía que rapear y crear un poco más de letra, le dije: vas a compartir la autoría con Evo. Y mientras tanto ocurrió una gran sorpresa, Gustavo decidió producir el tema, no sólo lo ordenó, creó unos arreglos tan hermosos que ya se metían en la melodía del tema. Le dije, mirá, ahora la melodía tiene otro significado, compartamos la composición. La canción comenzó a tener un sonido de película, unos acordes epopéyicos, que solo Gustavo, ganador de dos Oscar, puede imaginar. 

–¿Y cuando vio la película terminada, qué le pareció?

–Buenísima, moderna, y también muy esclarecedora sobre cómo la derecha mueve sus fichas para conseguir el poder. Es una película fuerte, en especial las imágenes de la represión en ese golpe de Estado que le hicieron a Evo. Y es muy alentadora en todo lo que es su regreso a Bolivia, está muy bien que se llame Seremos millones. Es un gran documental, para tener muy en cuenta. 

–¿Qué relación tiene con Evo Morales?

–Con Evo somos amigos, le he cantado en muchas oportunidades. Y él participó con fan cuando toqué en El Alto, el barrio que está en la parte más alta de La Paz. Me había dicho: hoy tengo que ir a Uruguay a ver a Pepe Mujica, si vuelvo a horario voy al show. Y así fue, yo estaba cantando y él llegó, se sentó en la primera fila, y terminó saltando como un fan más. No sé qué significa para él haber estado actuando de fan de León Gieco (risas)… pero para mí es un honor total. 

Tuve la suerte de cantarle a Evo en la casa de Gobierno de La Paz «Cinco siglos igual». Siempre creí que si de alguna forma se podían cambiar esos Cinco siglos igual, era porque Evo, por primera vez un indígena, podía ser presidente. Evo transformó Bolivia, la modernizó y la nacionalizó. Y las empresas bolivianas reconocieron que ganaron más dinero que nunca. Pero la derecha, además del dinero, quiere el poder. Esa es la lucha de Evo, y del socialismo en Bolivia. 

Texto completo de la canción «Mamá Coca»

Tu eres mi amorcito

verde cogollito

has entrado en mí

para hacerme feliz.

Mama coca

Hoja milenaria de nuestra dignidad

Nunca me faltes

Nunca te mueras

Mama coca

Siempre encarcelada

por imperios yanquis.

Hoy puedes florecer

Viviendo en libertad.

Inspiras la lucha

por la integración

símbolo eres tú

de la liberación.

Mama coca es el fuego

Pa´ sanar la energía

Mama coco, coquito

Dame amor cada día

Mama coca es el fuego

Pa´ sanar la energía

Mama coco, coquito

Dame amor cada día.

Mama coca tierra fértil,

pueblo fuerte, soberanía.

El trueno y la Pacha Mama

prenden la brújula que me guía.

El tiempo seca la sangre y cura las costras de las heridas

El viento sopla la historia con las palabras que las abuelas decían

Mama coca cantaba y yo me aprendía cada letra, cada copla en la memoria cada melodía

Van cinco siglos igual y la cosa se pone más grave.

La dignidad está intacta cuando la lucha se vuelve la clave.

A veces la espalda erguida, a veces cansada y rota,

Mama sudamericana que aguanta firme como una roca.

Tu eres mi amorcito

Verde cogollito

has entrado en mí

para hacerme feliz.

Tu eres mi amorcito

Mama coca tierra fértil

Pueblo fuerte, soberanía

Verde cogollito

El trueno y la Pacha Mama

Prenden la brújula que me guía

Has entrado en mí

para hacerme feliz.

A veces la espalda erguida, a veces cansada y rota

Mama sudamericana que aguanta firme como una roca.

Tu eres mi amorcito

Verde cogollito

has entrado en mí

para hacerme feliz.

¡Jallalla pueblos indígenas!

Los responsables de la canción y el video

Letra: Evo Morales Ayma – María Paz Ferreyra – León Gieco

Música: Gustavo Santaolalla – León Gieco

Intérpretes:

León Gieco – voces

Gustavo Santaolalla- Voces y Ronroco

Miss Bolivia- Voz

Tomás Vigo- Secuencias

César Castillo – Quenachi, Sikus, Arpa de boca

Walter Pancioli- Guitarra, ukelele, sintetizador, flauta, coros

Estudios Eclectic Tomás Vigo

Estudios Mondo Mix Juan Blas Caballero

Estudio La Casa (L.A.) Aníbal Kerpel

Mezclado y masterizado: Aníbal Kerpel

Producción general: Gustavo Santaolalla

Dirección: Diego Briata – Santiago Vivacqua

Producción audiovisual: María Eugenia Ferrer – Virginia Taranto

Cámaras: Facundo Nolasco- Diego Briata – Alejandra Palacios

Edición: Fede Caneda

ENLACES DE LAS NOTAS DE PAGINA 12:

https://www.pagina12.com.ar/493455-seremos-millones-retrato-de-aquel-epico-regreso-de-evo-moral

https://www.pagina12.com.ar/493410-el-clip-de-la-potente-cancion-de-gieco-santaolalla-y-miss-bo