Tras involucrar a Mesa, Añez implica a Camacho en el golpe de Estado de 2019

Por Carlos Corz / LA RAZON.- Un día antes de asumir el poder, la entonces senadora Jeanine Áñez llegó al aeropuerto de El Alto en un vuelo comercial y desde ahí fue trasladada, junto al senador Óscar Ortiz, en un helicóptero de la Fuerza Aérea hasta el Colegio Militar. Ese mismo día, el entonces cívico Luis Fernando Camacho la convocó a reunirse antes que lo haga con sus colegas de oposición.

“En el aeropuerto nos estaba esperando un helicóptero de la Fuerza Aérea, allí estaba personal militar, me subí al helicóptero, junto con el senador Ortiz, el que nos recibió era un militar, nos dijo que tenía instrucciones de llevarnos al Colegio Militar”, relató en su declaración revelada por la red Gigavisión ante la Fiscalía y en el marco del caso “golpe de Estado”.

Para entonces su nombre ya había sido concertado en la reunión extralegislativa de la Universidad Católica Boliviana (UCB) para que asuma el poder, como parte del plan B que había revelado el jefe de Unidad Nacional (UN) Samuel Doria Medina, según contó la exdirectora de la UIF Tersa Morales que, dijo, asistió a esa cita como acompañante de la entonces senadora Adriana Salvatierra.

El 12 de ese noviembre, Áñez se declaró presidenta del Senado y se autoproclamó Presidenta del Estado. El expresidente Evo Morales había renunciado dos días antes, acorralado por las denuncias de fraude electoral, una prolongada protesta cívica, un motín policial y la “sugerencia” militar de dimisión.

Doria Medina, el expresidente Jorge Quiroga y su asesor Luis Vásquez, Jerjes Justiniano (enviado de Camacho), Eduardo Paz y Carlos Alarcón (enviados del expresidente Carlos Mesa), el representante de Jubileo, Juan Carlos Núñez, junto a representantes de la Iglesia Católica y de la Unión Europea, participaron de las reuniones extralegislativas en la UCB.

Camacho lideró las protestas cívicas y se encontraba en La Paz.

“Teníamos que ir a la Asamblea pero previo a ello me fui a reunir con Luis Fernando Camacho al Hotel Casa Grande, el cual queda por la zona Sur, ya que Camacho me mandó a decir que previo a llegar a la Asamblea era preciso que nos encontremos”, relató en otra parte de su declaración.

  

Áñez dijo que en esa reunión estaban Camacho, Justiniano, Marco Pumari, excívico de Potosí, y otras cinco personas a las que, dijo, no conocer.

La expresidenta prestó sus declaraciones en la cárcel de Miraflores, donde se encuentra recluida por los hechos que derivaron en la dimisión de Morales. En otra parte de su declaración sostiene que desde Trinidad llegó a la Paz en un vuelo comercial y que en la escala en Santa Cruz coincidió con Ortiz.

https://www.la-razon.com/nacional/2021/06/10/antes-de-asumir-el-poder-anez-revela-que-la-trasladan-en-helicoptero-y-que-se-reune-con-camacho/

Reunión en la UCB en 2019: Scarpellini, Mesa y Quiroga eran el poder antes que Áñez

En dependencias de esa universidad se definió en noviembre de 2019, de forma extralegislativa, la sucesión de Jeanine Áñez. La banda presidencial fue retirada un día antes del BCB. Teresa Morales contó detalles de las reuniones.

Militares ponen la banda presidencial a Jeanine Áñez, el 12 de noviembre de 2019. Foto: Twitter de Óscar Ortiz

POR RUBÉN ATAHUICHI / / 2 de junio de 2021

LA RAZON.- El obispo Eugenio Scarpellini paró más de una vez a Adriana Salvatierra diciendo que él era quien presidía la reunión, cuando en la Universidad Católica (UCB) el clero, políticos de oposición y algunos asesores definieron la proclamación de Jeanine Áñez.

Así contó a La Razón Teresa Morales, entonces directora de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), quien acompañó a la entonces dimisionaria presidenta de la Cámara de Senadores a la cita en la UCB, donde un día antes de la llegada al poder de Áñez ya se sabía quién iba a reemplazar al renunciante Evo Morales. Las Fuerzas Armadas ya habían retirado la banda presidencial y los símbolos de las bóvedas del Banco Central de Bolivia (BCB).

Habló fuerte Scarpellini (ahora fallecido); un par de veces le dijo a Adriana que quien presidía la reunión era él, no Adriana, relató ayer la exfuncionaria en una conversación posterior a la entrevista con Claudia Benavente, directora de La Razón, en la transmisión digital Piedra, papel y tinta.

La tarde del lunes 11 de noviembre de 2019, un día después de la renuncia de Morales obligada por una crisis política a raíz de las fallidas elecciones, un motín policial y la “sugerencia” de dimisión de las Fuerzas Armadas, Morales y Salvatierra llegaron a la UCB para asistir a la búsqueda de una solución al conflicto.

Foto: RTP

Habían ido solas, luego de sopesar en la residencia de la Embajada de México en La Paz, donde se acogía una treintena de exautoridades y militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), la necesidad de esa cita. “Adriana intentó ir con otras parlamentarias y nadie se animaba. Intentamos que los exministros la acompañaran, también nadie se animaba”, contó Morales.

“La verdad, no podía dejar sola a Adriana. Dije: ‘por último, yo voy pues; yo la acompaño’”.

Morales había asistido a esa reunión, y del día siguiente, sin voz ni voto, “solo como guardaespaldas” de Salvatierra.

“Una llamada recibió Adriana (…). Ella nos pidió sentarnos y ver qué hacíamos; los que estábamos ahí decidíamos que valía la pena asistir y no podíamos eludir la importancia de la situación; había violencia en todo lado. Además, era convocada oficialmente por la Iglesia Católica y la Unión Europea”, dijo la exfuncionaria.

Otras reuniones

Aunque dijo que previamente hubo otras reuniones sin ellas ni algún representante del MAS (los delataron las tazas vacías de café y restos de galletas en la misma mesa), Morales contó que a la reunión asistieron “Carlos Mesa, con su asesor Ricardo Paz y Carlos Alarcón; Jerjes Justiniano, que representaba a Camacho; Samuel Doria Medina con Roberto Moscoso; Jorge Quiroga con Luis Vásquez; el monseñor Eugenio Scarpellini, la Unión Europea (con León de la Torre) y yo no sé por qué estaba este señor de la fundación Jubileo, Juan Carlos Núñez”.

Presidente del país entre 2003 y 2005, cuando renunció, Mesa había disputado la presidencia del Estado frente a Morales, del MAS, en las elecciones del 20 de octubre. Esa noche, su alianza Comunidad Ciudadana (CC) rozó la segunda vuelta, pero el parón de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) despertó susceptibilidades en su candidato, quien denunció irregularidades, a la par de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Había llegado a cita de la UCB con esos antecedentes, aunque sin ninguna representación institucional. Sin embargo, fue con Alarcón, su abogado, y Vásquez, el asesor de Quiroga, fue quien se encargó de tramitar las consultas ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) una salida a la crisis sin consignar a una representación alterna a Morales en el MAS.

Otro hombre clave en la reunión extralegislativa fue Quiroga, presidente entre 2001 y 2003. Fue quien decidió la suerte de Evo Morales, que para entonces buscaba asilo político en el exterior pero estaba impedido de salir.

También resultó influyente Justiniano, posteriormente ministro de la Presidencia de Áñez. Asistía al encuentro en representación del entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien lideró semanas antes la revuelta popular.

Y Doria Medina, de la alianza de minoría legislativa, Unidad Demócrata (UD), de la que era senadora Áñez.

Teresa Morales contó que la cita del 11 de noviembre era necesaria para el MAS debido al objetivo de hacer que el presidente dimisionario llegue sano y salvo a su destino, México.

Entonces, Salvatierra condicionó la presencia de ellas con la seguridad del exmandatario. “Tuto Quiroga dijo: ‘No hay problema, lo hacemos ahora mismo. Miró a todos, asintieron con la cabeza; principalmente, en el lenguaje no verbal, miraban a Jerjes Justiniano, y él inclinaba la cabeza; luego todos”, recordó Morales.

“Hicieron el ademán de aceptar; él agarró el celular y habló con el comandante de la FAB. Tuto Quiroga no era ni diputado ni senador, ni alcalde ni concejal, nada. Pero él agarra (el celular) y le da instrucciones al comandante de la FAB y le dice: Comandante, estamos aquí en una reunión y queremos pedirle que autorice el vuelo. Y el comandante le pregunta si va a viajar solo Evo Morales o está con Álvaro García y Gabriela Montaño. (Y Quiroga responde) que viaje con los que tenga que viajar; el vuelo está autorizado. Y colgó, y dijo: Bueno, Adriana, está autorizado el despegue y comencemos la reunión”, rememoró Morales.

Entonces, Salvatierra dijo que la reunión debe continuar una vez que se sepa del aterrizaje del expresidente Morales. Pero Quiroga pidió que se adelantaran los acuerdos para tenerlos listos cuando Morales llegue a México.

La respuesta fue negativa y la reunión se postergó para el día siguiente, ante la desazón de los interlocutores de Morales y Salvatierra.

Morales contó que el ambiente de la cita era tenso. Así también lo habían sentido cuando llegaron a la UCB en el vehículo de De la Torre. Salvatierra se había fumado un cigarro y abierto el vidrio, a pesar del riesgo que implicaba eso ante la euforia de movilizados que buscaban a masistas.

Al día siguiente, martes 12 de noviembre, volvieron a juntarse los asistentes a la reunión, siempre a convocatoria de la Iglesia Católica y la Unión Europea.

Morales contó que hubo otras reuniones previas sin ninguna presencia del MAS (dos reuniones en las que estuvieron otros más, entre ellos los embajadores de Brasil y Reino Unido). Fue a esas reuniones que alguna vez se refirió Waldo Albarracín, cuando dijo que había un acuerdo para resolver la sucesión presidencial “lo más cercana posible a la Constitución”.

La opción Áñez

“Hubo reuniones previas en las que estuvo más gente; a Waldo Albarracín nunca lo vimos; estuvo más bien (Rodolfo) Villena, representando a Waldo, por el Conade (Comité Nacional de Defensa de la Democracia)”, dijo Morales en Piedra, papel y tinta.

Ya en el encuentro con las dos militantes del MAS la disyuntiva fue una salida constitucional.

“Ninguno de ellos había sido parlamentario” y, por tanto, no sabían de procedimientos. “Hubo desinterés de ellos, no tenían ni un reglamento de la Cámara en la mesa; solo preguntaban a Adriana. No era una reunión-trabajo para buscar una salida auténticamente sobre la base que estaba escrito”, dijo Morales.

Habían llamado a Óscar Ortiz, senador de UD, y Susana Rivero, vicepresidenta de la Cámara de Senadores, para intentar sin éxito una lectura procedimental.

“Ninguna salida llevaba a lo que ellos querían, instalar un gobierno. Con toda claridad, Carlos Mesa le preguntó a Adriana ‘¿qué les parece que Jeanine Áñez fuera presidenta? Estaban sentados frente a frente, y Adriana les dijo: ‘Yo no entiendo por qué me preguntan si ya la señora Áñez se está moviendo en la cápsula presidencial; seguramente ustedes habrán decidido cosas’”, contó.

Es por eso que Salvatierra, Rivero y Morales decidieron dejar la reunión, para consultas con su bancada hasta el miércoles 13.

“Nos paramos las tres, estábamos al frente de Doria Medina, y al pararnos, Doria Medina dice: ‘Apúrense en hacer las consultas porque si no lo hacen hasta tal hora, vamos a operar nuestro plan B’. Los miró a todos, todos asintieron”, recordó Morales.

Esa tarde-noche, 12 de noviembre, en sendos actos en la Cámara de Senadores y luego en el hemiciclo de la Asamblea Legislativa, Áñez se hizo titular del órgano camaral y se proclamó sucesora de Morales. Fueron actos de 11 minutos y 20 segundos, sin resolución, sin quórum y sin la bancada del MAS.

“Implementaron su plan B porque se dieron cuenta de que nunca íbamos a avalar este procedimiento golpista”, afirmó Morales.

Exdiputada Rivero revela que oposición activó ‘plan B’ para hacerse del poder y poner a Áñez

«Yo no renuncie nunca, ellos en todo momento se saltaron mi presencia y por eso me tenían tan apretada y tan amenazada», dijo la exasambleísta.

La exdiputada Susana Rivero. Foto: Rodwy Cazón

POR PAULO CUIZA – LA PAZ / 12 de marzo de 2021

LA RAZON.- “Bueno, apúrense a hablar con su bancada porque con ustedes o sin ustedes tenemos un plan B”. Es la frase que soltó la mañana del 12 de noviembre de 2019 el empresario y líder político de Unidad Nacional (UN) Samuel Doria Medina a los asambleístas del Movimiento Al Socialismo (MAS) en medio de negociaciones políticas que terminaron con la toma del poder de la entonces senadora opositora Jeanine Áñez.

Áñez asumió el poder el 12 de noviembre. La exdiputada Susana Rivero, quien retornó al país después de un año de residencia en Argentina, afirmó en el programa de La Razón y Extra “Piedra, Papel y Tinta” que ese juramento estuvo rodeado de presiones y amenazas, de ilegalidades y que ella se encontraba en la línea de sucesión presidencial lo cual no fue respetado.

Según explicó Rivero, Adriana Salvatierra, entonces presidenta del Senado, era la primera en la línea de sucesión y después de ella estaba el presidente de Diputados Víctor Borda, pero ante su ausencia era a ella a quien le correspondía asumir como Presidenta de Diputados en ejercicio.

“Por la coyuntura, si no estaba Víctor, estaba yo en ejercicio, tampoco, intentaron decir que renunció Adriana, Víctor, renunció (Rubén) Medinacelli, primer vicepresidente del Senado. Yo no renuncie nunca, ellos en todo momento se saltaron mi presencia y por eso me tenían tan apretada y tan amenazada con mis hijos; si presionaron y amenazaron a mis hijos, si luego presionaron a mi madre prácticamente me dejaron con poco margen de maniobra”, reveló.

Rivero detalló lo ocurrido el 11 y 12 de noviembre de 2019, después de la renuncia de Evo Morales presionado por manifestaciones sociales que denunciaban fraude en las elecciones de octubre, un motín policial y finalmente la “sugerencia” militar de dejar el cargo.

“Nunca vi la renuncia escrita de Adriana, mientras Áñez desde Beni decía ‘me toca suceder, eso era domingo y el lunes el monseñor (Eugenio) Scarpellini convoca a una reunión en la Universidad Católica Boliviana. En el primer día de reunión, dejamos que vaya Adriana sola porque decíamos que si agarraban a las dos nos quedábamos sin línea de sucesión presidencial”, relató.

En la reunión que prosiguió el martes, Rivero asistió y contó que incluso el embajador de la Unión Europea en Bolivia, León de la Torre, fue quien la llevó en su vehículo hasta la UCB donde se hallaban Jorge Tuto Quiroga y su abogado Luis Vásquez, Carlos Mesa y Ricardo Paz, Óscar Ortiz, Samuel Doria Medina y el representante de Luis Fernando Camacho, el exministro Jerjes Justiniano.

“Tuto y su abogado dicen que hacían una consulta al Tribunal Constitucional y que no podía haber un vació de poder, por lo que se buscaba una resolución que habilite a Jeanine, y nosotras insistíamos en que debíamos hablar con nuestra bancada y ahí a Samuel Doria Medina se le salió y dice: ‘bueno, apúrense a hablar con su bancada, porque con ustedes o sin ustedes tenemos un plan B’. Creo que se le salió”, indicó.

La exdiputada y exministra afirmó que De La Torre llegó “desesperado” a la residencia de la embajadora de México para llevarlas hasta la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) el martes 12 de noviembre y dije: “No puedo salir hasta hablar con toda la bancada (…) no vamos a salir hoy… y bueno se fue y ya en la tarde vimos en la televisión que Áñez solita se puso la banda con los militares, o sea ese era el plan B”, dijo.

Según la exdiputada, hasta embajadores ejercían presión para que se tomara una decisión por “fuera de la Constitución” para camuflar un golpe.

Rivero dejó el país entre la madrugada del 18 y 19 de noviembre rumbo a Argentina. En enero de 2020, renunció a su cargo de asambleísta. “No iba a ser cómplice de ningún golpismo, ni iba a negociar con golpistas, ni me iba a sentar a título de pacificación en la misma mesa mientras seguían matando gente, porque era ilegal absolutamente todo lo que hicieron”.

Añez revela que Kaliman la trató mal y que se refugió en casa de una policía

Recordó que llegó a La Paz en un vuelo comercial, que luego vio a Fernando Camacho y a Marco Pumari en un hotel de la zona Sur y que, por seguridad, tuvo que salir disfrazada del Legislativo.

Página Siete  / La Paz.- Transcurridos casi tres meses de su aprehensión y posterior detención preventiva, la expresidenta Jeanine Añez declaró esta semana ante el Ministerio Público y relató que el 11 de noviembre de 2019, un día antes de asumir la Presidencia, fue tratada mal por el entonces comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y tuvo que pasar la noche en la vivienda de una mujer policía.

Declaración de la expresidenta Jeanine Añez by JC Véliz on Scribd

En la declaración, contenida en 18 páginas, a la que accedió Página Siete, relata que siguió desde su vivienda, en Trinidad, los hechos precedentes a la renuncia del expresidente Evo Morales, que se dio a las 17:00 del 10 de noviembre, nueve horas y media después de haber anunciado la renovación del Tribunal Supremo Electoral  y una convocatoria a nuevas elecciones (las del 20 de octubre de ese año habían sido observadas por fraude).

Recuerda que luego se produjo la renuncia de toda la cadena de mando, ante lo cual la Iglesia Católica, junto a la comunidad internacional y partidos políticos, comenzaron a buscar alternativas para pacificar el país en un encuentro que se realizó en la Universidad Católica Boliviana (UCB), de donde alrededor de las 19:00 recibió una llamada de Ricardo Paz, vocero de Comunidad Ciudadana (CC). *

*Comunidad Ciudadana es el partido de Carlos M esa que perdió ante el MAS, las elecciones presidenciales de 2019 y 2020.

Llamada de la UCB

“Me pone en altavoz y me explica que ellos estaban en una reunión buscando una reunión pacífica y me sorprendo de la llamada, me dicen que estaban buscando la mejor forma constitucional de cómo hacer una transición y como en el Senado todos habían renunciado, yo era la segunda vicepresidenta, me preguntaron si estuviera dispuesta a asumir la Presidencia para hacer el proceso de transición y llamar a nuevas elecciones constitucionales, a lo que respondo que estaría dispuesta si podría contribuir a la pacificación del país”, declaró.

De ahí en adelante relata las dificultades que atravesó 24 horas antes de asumir la presidencia del Senado y luego el mando del país, en un escenario de creciente violencia en las calles y amenazas de enfrentamiento armado, con una Policía que había quedado desabastecida para sus operaciones antidisturbios.

Dice que el 11 de noviembre se dirigió a La Paz en una línea aérea privada que hizo escala en Santa Cruz, donde coincidió con el senador Óscar Ortiz, quien también se trasladaba a la sede del Gobierno para un encuentro legislativo de búsqueda de la pacificación del país.

Ya en El Alto, ante la imposibilidad de movilizarse por vía terrestre (las calles estaban tomadas por protestas ciudadanas) fue trasladada en helicóptero hasta el Colegio Militar, en la zona Sur, junto a  sus dos hijos y Ortiz. De ahí la llevaron hasta el Hotel Casa Grande, donde se reunió con los excívicos Marco Pumari y Fernando Camacho (ahora gobernador de Santa Cruz), además de una decena de varones a los que no conocía, quienes se presentaron “como un movimiento ciudadano que buscaba pacificar el país” mediante una sucesión constitucional.

Relata que de ahí se trasladó a la Asamblea Legislativa Plurinacional  en un vehículo que le fue asignado con anterioridad por su condición de senadora, donde informó a la prensa que buscaban pacificar al país, aunque el escenario era adverso por los constantes anuncios de que la Policía estaba a punto de ser rebasada por los movilizados que buscaban llegar a hasta el Legislativo.

“Había mucho nerviosismo, amenazas de que estaban bajando 10.000 personas desde El Alto que estaban con dinamita, era una situación de violencia y nerviosismo (…) Todo fue una tragedia porque llega la exsenadora (María Elva) Pinkert (y advierte que) nos están avasallando, la Policía no tenía municiones, no tenían gases, que si no salimos ahorita de la Asamblea, no sabríamos qué hacer”.

Añez cuenta que tuvo que salir “disfrazada”, con “una chaqueta y una capucha”, después de lo cual ingresó a un vehículo junto a sus hijos y llegó a un lugar donde cambiaron de motorizado para luego llegar hasta la Academia Nacional de Policías. Todo el operativo fue acompañado por miembros de esa institución.

Allí la esperaban Pumari y Camacho, luego llegaron Ortiz y Arturo Murillo, y la noticia de que había “gente violenta” que buscaba una “guerra civil” y que aparentemente ya se había enterado de que ella se encontraba en ese lugar. Se dispersaron.

“Esa tarde, cuando estábamos en la Academia Nacional de Policías, ante la desesperación me atrevo a llamar al comandante de las Fuerzas Armadas (Williams) Carlos Kaliman Romero. Alguien me pasó su número de teléfono, le pedí que ayude, que habían pedidos de la Policía que estaba siendo rebasada, a ello me contestó groseramente: ‘cuando usted sea Presidenta va a poder darme órdenes’, luego apagó su celular”, relata Añez.

Kaliman, un hombre muy cercano al expresidente Morales, sugirió después su renuncia por presión de su alto mando y ahora es procesado junto a la expresidenta por un presunto golpe de Estado, acusado, al igual que ella, de terrorismo, sedición y conspiración. Se desconoce su paradero.

Añez prosigue su relato y cuenta que fue alojada, junto a sus hijos, por una mujer policía que lloraba porque la violencia recrudecía y no contaba con municiones para su defensa.

“Esa noche fue durísima, ya que me enteré de que en Trinidad había amenazas de que iban a quemar mi casa, había mucho miedo, tuve que pedir auxilio a la Policía de allá, mandaron patrullas, y también fue mi barrio que cuidaron mi casa. Nos quedamos a dormir esa noche allí, esa noche hubo mucha violencia en La Paz”, recuerda.

https://www.paginasiete.bo/seguridad/2021/6/11/anez-revela-que-kaliman-la-trato-mal-que-se-refugio-en-casa-de-una-policia-297805.html

Carlos Mesa es el gestor del Golpe y el que nombró a Añez