El Papa Francisco rechaza una “intervención foránea” en Venezuela

Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco se manifestó ayer contrario a toda «intervención de afuera» en Venezuela en un videomensaje enviado con ocasión de la beatificación del médico José Gregorio Hernández, en el que pide «reconciliación» y «unidad» a los venezolanos.

«Pido que, entre todos, recuperemos esa Venezuela en la que todos sepan que caben, en la que todos pueden encontrar un futuro. Y pido al Señor que ninguna intervención de afuera les impida caminar este camino de unidad nacional», dijo el pontífice argentino.

El mensaje del Papa latinoamericano, sumamente sensible a los problemas de su región, llega en un momento difícil por las tensiones con Colombia y los enfrentamientos con grupos irregulares en la frontera entre los dos países.

Las autoridades de Venezuela renovaron el miércoles sus quejas contra el presidente colombiano, Iván Duque, a quien Caracas acusa de secundar al gobierno de Estados Unidos en presuntos planes para derrocar al mandatario Nicolás Maduro.

En su mensaje, cuyo texto en español fue divulgado por la oficina de prensa del Vaticano, el Papa recuerda la figura del nuevo beato, conocido en casi toda América Latina, por haber dedicado su vida como médico a los pobres y enfermos, a los que sufren, sin distinción.

El llamado «médico de los pobres», venerado como un santo en Venezuela, será beatificado hoy en una pequeña ceremonia en Caracas debido a la pandemia de la Covid-19.

«Ruego, queridos hermanos y hermanas, que el nuevo beato inspire, en particular, a todos los dirigentes, a todos: sindicales, académicos, políticos, empresariales, religiosos, a todos, universitarios, y a otros, a desempeñarse seriamente en el logro de una unidad operativa», dijo el Papa.

«Busquemos el camino de la unidad nacional, y eso por el bien de Venezuela», añadió.

En su mensaje, Francisco reitera que «la beatificación del doctor Hernández es una bendición especial de Dios para Venezuela, y nos invita a la conversión hacia una mayor solidaridad de unos con otros, para producir entre todos la respuesta del bien común tan necesitada para que el país reviva, renazca después de la pandemia, con espíritu de reconciliación», explicó.

Francisco aseguró en varias ocasiones que deseaba visitar Venezuela, recordó «las prolongadas penalidades y angustias» de ese país, agravadas ahora por la pandemia del coronavirus, así como a «todos aquellos que han dejado el país en busca de mejores condiciones de vida», al referirse a los millones de venezolanos que han tenido que emigrar.

«Creo sinceramente que este momento de unidad nacional, en torno a la figura del médico del pueblo, supone una hora singular para Venezuela, y exige que ustedes vayan más allá, que den pasos concretos en favor de la unidad, sin dejarse vencer por el desaliento», concluyó.

Nuevas leyes contra la corrupción

El Papa reforzó su cruzada contra la corrupción dentro del Vaticano al aprobar ayer nuevas leyes para los funcionarios y eclesiásticos que trabajan para la Curia Romana.

A través de un «motu proprio», un documento papal, Francisco exige que tanto directivos como personal administrativo que trabajan en la administración de la Iglesia declaren que no tienen condenas ni investigaciones por terrorismo, lavado de dinero o evasión fiscal.

Igualmente, no podrán tener activos en paraísos fiscales ni invertir en empresas que operen «en contra de la doctrina de la Iglesia», reza el texto.

«Está prohibido que todos los empleados acepten regalos por un valor superior a 40 euros», subraya el documento.

El Papa argentino se ha comprometido a reformar las finanzas del Vaticano, escenario de numerosos escándalos por controvertidas inversiones y garantizar la transparencia de sus operaciones y funcionarios.

La nueva medida atañe a todos los que se encuentran en los niveles funcionales C, C1, C2 y C3, es decir, desde los cardenales y jefes de dicasterios hasta los vicedirectores con contratos directivos de cinco años y a todos los que tienen funciones de administración jurisdiccional activa o de control y supervisión, explicó en una nota el Vaticano.

Tanto los prelados como los laicos deberán firmar una declaración asegurando que no han sido objeto de condenas, ni de juicios o investigaciones penales por corrupción, fraude, terrorismo, blanqueo de capitales, explotación de menores o incluso evasión fiscal.

Estas personas tampoco podrán tener cuentas en efectivo o inversiones en países de alto riesgo por lavado de activos o financiamiento del terrorismo, en paraísos fiscales o participaciones en empresas que operan «contra la doctrina social de la iglesia», precisa el texto.

La secretaría de Economía «podrá realizar comprobaciones sobre la veracidad de las declaraciones realizadas por los declarantes, y la Santa Sede, en caso de declaraciones falsas, podrá despedir al empleado y reclamar los daños y perjuicios sufridos», advierte el Papa.

«Tendrán que firmar una declaración en el momento de la contratación y después cada dos años», añade el documento firmado por el pontífice.

Las nuevas reglas han sido tomadas tras las decididas el 19 de mayo de 2020, cuando Francisco promulgó el nuevo código de contratación pública, tras considerar que era necesario, «porque la corrupción puede manifestarse en diferentes modalidades y formas», recuerda.

La Santa Sede además adhirió a la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, con el fin de ajustarse a las mejores prácticas «para prevenir y combatir ese fenómeno en sus diversas formas».

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