El juicio por más de 60 muertos en Bolivia complica la vida de Goni en EEUU

EL SIETE A LAS SEIS – BOLIVIA TV.- Estados Unidos. Luego de que las víctimas de octubre de 2003 ganaron un juicio contra Gonzalo Sánchez de Lozada, la vida del expresidente de Bolivia se complicó, porque su comunidad, su círculo político, sus vecinos entendieron que colindaban con una persona procesada por ejecuciones extrajudiciales.

Sánchez de Lozada vive aún en un «suburbio fuera de Washington DC», con su familia; por un lado no tiene problemas, pero perder el juicio le significó que se haya enviado «un mensaje muy fuerte, y por eso sus vecinos, su comunidad, su círculo de políticos entienden que es una persona procesada por ejecuciones extrajudiciales, eso ha complicado su vida aquí, creo», declaró el abogado estadounidense Thomas Becker, impulsor del juicio a Goni junto a la Clínica Internacional de Derechos Humanos (IHRC, por su sigla en inglés) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard.

El juicio -aclaró Becker- aún no ha terminado, las víctimas obtuvieron un primer triunfo en abril de 2018; pero «el juez cambió el veredicto», se presentó una solicitud ante la Corte de Apelaciones, y en julio de 2020 la Corte «falló a nuestro favor en dos sentidos»: 1. Declaró que había errores del juez que lo llevaron a cambiar el veredicto. 2. Abrió la posibilidad de instalar otro juicio, por asesinato culposo (el juicio que se ganó era por ejecuciones extrajudiciales).

«Ahora estamos en esto, los abogados de Goni presentaron otra apelación y estamos en eso. En este momento somos los ganadores; pero siempre hay la posibilidad de cambiar, como siempre aquí en ‘gringolandia'», añadió.

Con su victoria en la primera instancia del juicio, las víctimas ganaron 10 millones de dólares, «pero no han recibido nada porque estamos todavía en el proceso; pero algo importante de entender es que para las víctimas esto no es sobre el dinero, es sobre la justicia, es sobre mandar un mensaje muy importante, muy fuerte, que no puedes matar a tu propia gente», dijo.

El abogado estimó que en un año a dos, «máximo» se podría llegar al fin del proceso. Es el primer juicio contra un expresidente vivo en Estados Unidos, es un caso histórico, pero complicado, y a ello se sumó la pandemia del Covid-19, que ha hecho que los procesos avancen «en ritmos diferentes», sostuvo.

 

*Entrevista difundida en la edición del jueves 11 de febrero