Felipe Quispe, el indianismo hoy

Por Iván  Bustillos / LA RAZON.- Felipe Quispe Huanca, “el Mallku”, ha sido el indianismo vigente y persistente desde fines del siglo pasado. Con distinto énfasis, tres estudiosos aymaras (Carlos Macusaya, Pablo Mamani y Esteban Ticona) destacan el fundamental, decisivo, lugar en la historia del líder indígena campesino fallecido el martes 19. Pero, como en todo proceso, su muerte acaso también sea el principio de algo, tal vez inaugure una nueva etapa en la historia de la Bolivia plurinacional que compartimos todos. El tiempo dirá.

Felipe Quispe Huanca tiene la misma relevancia que Tupac Katari y Zárate Villca, pues es un referente fundamental en la historia, arriesga el investigador aymara Carlos Macusaya. “El Mallku” es una figura histórica equiparable porque marca procesos posteriores: “después de Túpac Katari se genera la independencia de Bolivia; con Zárate Willca ocurre la reconfiguración política del país, con el traslado de la sede de gobierno a La Paz; y con Felipe Quispe, el movimiento que él va encabezar, condiciona lo que vendrá posteriormente, la propia elección de Evo Morales”.

Quispe interpeló lo que se puede llamar el “orgullo identitario” indígena cuando esto no era un tema central, pero que luego se fue convirtiendo en un auténtico “eje de articulación política, el tema identitario”, remarca Macusaya.

La debilidad mayor de Quispe acaso fue su “poca capacidad para generar alianzas”, lo que le hubiera permitido tener influencia en otros sectores, apunta el investigador.

Añade que el terreno electoral para Quispe nunca fue “una apuesta seria”; en 2002 (cuando fue candidato a la Presidencia, y consiguió seis diputaciones con el Movimiento Indígena Pachakuti, MIP) y hace poco (como candidato a la gobernación), más fue por presión de sectores sociales que por convicción política electoral.

PODER

Así, aunque parezca contradictorio (cuando el poder político en el país no se alcanza sino mediante el voto), la dimensión de Quispe no es electoral, insiste Macusaya: “Lo electoral nunca fue el fuerte de Felipe Quispe, lo fundamental en él fue la confrontación con los grupos de poder”, y es aquí donde lograba mucho apoyo y simpatía, lo que no necesariamente, mecánicamente, se convierte en apoyo electoral.

Por esto, provoca el escritor aymara, en realidad la última postulación de “El Mallku” a la Gobernación (en la que no pocos le daban la posibilidad de ganar la elección) “no solo era una apuesta por la Gobernación, sino una apuesta por regenerar el propio movimiento indianista, de articular a nuevas generaciones, de proyectar una organización que vaya más del propio Felipe Quispe; lamentablemente la vida no le dio”.

Ahora, ante la imagen común que se tiene de “El Mallku” de líder político solo de la reivindicación rural, que este siempre fue su límite, Macusaya niega que sea así, que Quispe más bien, aún hoy, “estaba en proceso de maduración, no paraba de aprender”. Si en 2001 o 2003 Quispe tenía una mirada centrada en lo rural y no tuvo una buena relación con organizaciones urbanas, de último, especialmente los años recientes, buscó expandirse hacia lo urbano, “Quispe hizo un trabajo de hormiga en El Alto, en las movilizaciones que demandaban la renuncia de Jeanine Áñez”.

Otra “limitación” que es común endilgarle a Quispe es su liderazgo indígena andinocéntrico, radicado en el occidente del país, incluso en el solo departamento de La Paz. Al respecto, Macusaya afirma que ello no es a causa de una mayor o menor capacidad de Quispe, algo subjetivo, sino por el hecho de que gran parte de la población aymara está concentrada en el occidente. Lo que más bien el investigador apunta como una “flaqueza” de “El Mallku” es que no pudo articular precisamente al aymara expandido en el país, al colla en los valles o el oriente que en muchos sentidos ha “construido” las grandes ciudades, que es la vena, por ejemplo, del comercio informal. “Una población que ha envuelto el país y que no ha tenido un acompañamiento discursivo entre los distintos líderes políticos de origen indígena”, Quispe entre éstos.

Por su parte, el sociólogo Pablo Mamani remarca que la relevancia de “El Mallku” proviene del hecho de que tiene su “don”, no tanto personal, sino “construido social e históricamente”, de “expresar la voz, el sentir, la vida, las frustraciones, los deseos y las luchas de los pueblos en los que estos hombres viven; y Felipe Quispe expresó exactamente eso”.

Peor, o mejor, según quien vea, tratándose de un pueblo como el aymara, destaca el sociólogo alteño: “El Mallku” “enorgulleció enormemente a un pueblo vilipendiado, amenazado a la extinción, que ha sido tratado con un lenguaje racista, y que Quispe respondió con un lenguaje punzante, ágil y de metáforas, que es lo que caracteriza a la lengua aymara”.

Otro hecho que no deja pasar Mamani es la masiva presencia en su velorio y entierro de jóvenes, “de 35, 20, 18 años, juventud que enormemente sintió cómo perder a un padre, un amigo, un hermano, un alguien como ellos mismos”.

LIDERAZGO

Acaso una limitación de “El Mallku”  fue no haber podido internacionalizar su liderazgo, conectar el movimiento indígena boliviano con sus pares en México, Guatemala o El Salvador, entre muchos otros.

Ahora, acaso una barrera que no pudo superar por “su carácter o por su línea ideológica fue no haber llegado a la clase media, a la clase alta blanca, mestiza del país”; lo que, anota Mamani, “honestamente no le interesaba, pero que hubiera sido interesante que él dialogara con estos sectores para que entiendan su proyecto”.

Y es llegado a este punto que el sociólogo Mamani plantea un debate clave en torno al proyecto político indígena originario campesino: la concepción que, palabras más palabras menos, se tiene del mismo como segregacionista y retrógrado, el famoso que sólo quieren volver al pasado, y sólo ellos, las naciones originarias.

“Felipe Quispe no tiene un proyecto separatista, como se dijo algún momento, sino que su proyecto es profundamente incluyente y modernizador. Él no pregonaba volver a las ojotas, volver a los tiempos idos, como una especie de retorno a un pasado; él nunca quiso eso. Es cierto, habló del Tahuantinsuyo, pero uno del siglo XXI, uno que puede rescatar muchos elementos, pero plantados en una contemporaneidad del siglo XXI, del siglo XXII”.

En relación a sus pares indígenas de tierras bajas, lo que encuentra Mamani, y no tanto personalizando en Felipe Quispe, es el mutuo respeto que hay, por ejemplo, entre los aymaras y los guaraníes: hay como un “mirarse como dos pueblos guerreros y valientes: lo que hicieron los guaraníes en Kuruyuki se respeta y admira acá; y yo estuve por aquellas tierras, y respetan mucho lo que aquí se hizo con Zárate Willka, en Octubre 2003, y ahora con Felipe Quispe”.

Que “Felipe Quispe es el que pregona el odio, el racismo a la inversa, el Estado etnocentrista andino”, reclama el sociólogo Mamani, son más bien construcciones de los sectores oligárquicos del país.

En cuanto al futuro del indianismo o indigenismo, ahora sin Felipe Quispe, para Mamani se viene una radicalización que muchos (entre ellos el MAS y Evo Morales) no están sabiendo leer: “lo que yo pude ver (en el velatorio y entierro de “El Mallku”) es que el movimiento tupakatarista, el movimiento indianista se va radicalizar; esa juventud que estuvo hoy (el miércoles) presente juró, literalmente juró, tener el espíritu de Felipe Quispe para conquistar la libertad plena de este pueblo, y cuando digo esto no me refiero sólo al pueblo aymara, sino al quechua, al guaraní”.

Así, predice el sociólogo: “el futuro de la imagen de Felipe Quispe se va multiplicar en dimensiones mayores de lo que posiblemente no se esté imaginando”. 

Por su lado, el sociólogo y antropólogo Esteban Ticona remarca que Felipe Quispe, “el Mallku”, es parte de una historia de lucha sindical y política de al menos 50 años, que tiene que ver con el katarismo de los 70 del siglo pasado. “Después de don Genaro Flores, de Juan de la Cruz Villca, creo que don Felipe es el que va heredar toda esa experiencia de lucha; él es un personaje fundamental” de todo este periodo, el “protagonista de fines del siglo XX y principios del XXI”, destaca.

Ya en el plano ideológico, y aclarando que “El Mallku” en rigor no es “indigenista”, sino “indianista”, Ticona afirma que este líder sobre todo es el que más consecuentemente llevó a la práctica el pensamiento de Fausto Reinaga: “todo lo que él (Quispe) abrazó como corriente política es el indianismo, que tiene que ver mucho con Fausto Reinaga, es uno de los grandes ejecutores de lo que pensaba Fausto Reinaga”.

Ejecutor y continuador del connotado ideólogo indianista, precisa Ticona. Un ejemplo de ello, apunta, es la tesis de “las dos Bolivias” que ya está en el libro de Reinaga La Revolución India, que “El Mallku” “volvió a plantearla, ya en otro contexto”.

Ticona establece al menos tres grandes etapas en la evolución de Felipe Quispe: la de los Ayllus Rojos (cuando fue parte del Ejército Guerrillero Túpac Katari), entre 1986 y 1992; la segunda, de finales de los 90, cuando asumió la secretaría ejecutiva de la histórica Confederación Sindical Única  de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB); y la tercera, su participación político partidaria, cuando fundó el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP) y postuló a la presidencia en las elecciones generales de 2002 y de 2005; en la primera, él mismo (junto con otros cinco militantes del MIP) logró la diputación.

RENUNCIA

Quispe renunció a ser diputado en mayo de 2004, para, dijo esa vez, “estar con las bases”. Lo que pasa, apunta Ticona, es que “veía un sistema parlamentario que no estaba entendiendo lo que se estaba planteando en ese entonces; encontró un espacio político tradicional conservador, aunque sabemos que eso se ha ido transformando desde 2006, pero antes fue para Quispe una profunda decepción de la clase política del país; para él era inútil estar en un escenario político donde no le escuchaban”.

En cuanto al futuro del movimiento indianista del que formaba parte Felipe Quispe, pero que ahora deberá seguir sin él, Ticona (coincidiendo con Pablo Mamani) asegura que siguiendo la actividad de “El Mallku” en los últimos años vio “muchísimo contacto con los jóvenes”; docente en la Universidad Pública de El Alto (UPEA) fue “mentor” de muchos de ellos. Hay varios jóvenes que hoy día se llaman movimiento indianista katarista; así, “hay como una reemergencia con distintos énfasis, incluidas muchas mujeres, lo que marca una diferencia con lo que pasaba en los 70, que eran más de varones”, enfatiza Ticona. 

La muerte de “El Mallku” es un verdadero shock para todos sus seguidores, y sin duda eso mismo motivará el mayor activismo de esos jóvenes. Cada vez más ligado a los jóvenes pero esta vez más urbanos, en El Alto, en la UPEA, Ticona ve aquí que “hay un contexto urbano rural muy interesante. Yo creo que va haber una respuesta, que no creo que sea inmediata, pero va marcar un horizonte muy interesante hacia adelante, y claro, tal vez haya que comparar lo actual con la generación katarista indianista de los 70, que tenía poca formación académica, universitaria, que hoy sí la tiene; muchos de estos jóvenes que han estado muy cerca de Felipe tienen que ver con varias carreras. Creo que se avecina otra etapa, después del shock tan fuerte como fue la partida de don Felipe; una etapa muy interesante. No va ser tan fácil olvidarlo a don Felipe”.

Pero hay un aspecto que, insiste Macusaya, sería muy “saludable” remarcar: el perfil intelectual de Felipe Quispe, “el Mallku”, de escritor y lector. Titulado en Historia por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), docente universitario, tiene en su haber varios textos.

“Hay que recordar que don Felipe no fue sólo un actor, ejecutor de cosas, sino que también fue un pensador; de lo que yo recuerdo son cinco libros que ha escrito; esto nos da una idea de lo que él hacía, pensamiento y acción”, apunta Ticona.

Al respecto, Macusaya cuenta cómo en varias ocasiones lo vio buscando las “joyas” bibliográficas que a veces se encuentran en los libros usados del sector de la riel en la feria de la 16 de Julio. “Su primer libro fue sobre Túpac Katari, Túpac Katari vive y vuelve… carajo; pero también escribió en la cárcel, escribió sobre la caída de Goni, sobre una huelga de hambre que protagonizó; hizo su tesis de licenciatura sobre el Congreso Indigenal; tenía otros proyectos sobre el tapete para trabajarlos. Felipe Quispe fue una figura que influyó en el ámbito de las ideas”.

 (*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

https://www.la-razon.com/politico/2021/01/27/felipe-quispe-el-indianismo-hoy/